Conflictos entre socios que pueden acabar con un proyecto empresarial

Iniciar un proyecto empresarial acompañado puede ser una experiencia enriquecedora en todos los aspectos o puede suponer un reto cargado de conflictos entre socios difíciles de gestionar.

Conflictos entre socios
El incumplimiento de las obligaciones encomendadas a cada parte pueden deberse a muchos motivos.

A la hora de poner en marcha un proyecto de negocio son muchos los motivos que pueden llevarnos a optar por contar con otras personas para compartir el camino. Uno de los principales motivos es tener la posibilidad de contar con una aportación extra de capital para la inversión. Pero no es el único, el reparto del riesgo, la multiplicación de la capacidad de análisis, el reparto de responsabilidades, la aportación de nuevos conocimientos, experiencia y habilidades en distintos ámbitos… Y todo eso sin contar las ventajas de tener un extra de motivación en momentos necesarios.

Pero lamentablemente no siempre la relación con un socio es un camino de rosas. Iniciar una actividad en compañía no tiene porque ser un problema si sabemos gestionar la relación profesional de forma adecuada.

A continuación exponemos algunos de los problemas más comunes que pueden surgir entre socios.

Redactar las reglas del juego

Antes de iniciar un proyecto en común es recomendable establecer unas normas o reglas de ejecución para poder hacer frente a los posibles conflictos que se puedan plantear. Este código de conducta marcará las reglas de juego a las que deberán plegarse todos los miembros de la sociedad. Es muy importante contar con un protocolo que nos marque la senda a recorrer sobre todo en los momentos de conflicto.

A cada cual su papel

Definir el papel de cada miembro antes de comenzar la actividad es primordial para evitar malentendidos. Un socio puede ejercer solo como propietario sin tener actividad de gestión dentro de la actividad. En caso de los socios gestores se deberán determinar de forma detallada cuales serán las funciones, obligaciones y responsabilidades que le corresponden a cada uno.

¿Y si alguno no cumple?

El incumplimiento de las obligaciones encomendadas a cada parte pueden deberse a muchos motivos. Para empezar, es importante analizar bien la situación de forma objetiva descartando los posibles sesgos que nos hagan ver la realidad distorsionada.

Como comentábamos las causas de un incumplimiento pueden ser diversas:
Un mal momento puede llevarnos a cualquiera a bajar la productividad de forma temporal. Comprensión, apoyo y paciencia ayudarán a salir cuanto antes del mal bache.
Puede que el socio en cuestión carezca de las habilidades necesarias para optimizar su tiempo y desempeñar sus tareas. En ese caso es preciso reconsiderar dichas asignaciones y adaptarlas más a su perfil.
Si el problema se alarga en el tiempo o es la actitud la que no funciona es preferible apartarlo cuanto antes comprando su participación.

Cuando un socio quiere traer compañía

Una ampliación en el número de socios puede generar un desequilibrio que a la larga puede perjudicarte si no tienes en cuenta la suma de los porcentajes para las tomas de decisiones futuras. Este hecho puede suponer un problema en el típico caso en que uno de los socios intenta meter a un tercero con una participación menor, en principio, no debería haber problema ya que el nuevo socio cuenta con una participación que no le permite mucho margen de maniobra salvo que la suma de dos porcentajes supere al tuyo con vistas a la toma de decisiones importantes (40 %+20 %)>40 %. Para evitarlo intenta no ceder y conservar tu 50 % obligando a tu socio a que ceda parte de su participación al recien llegado.

Si tu socio necesita dinero…

Es muy importante no mezclar los asuntos personales con los profesionales. Los fondos de la empresa no pueden convertirse en una entidad de crédito para ninguno de los socios ya que, además de crear un mal precedente, puede conllevar serias consecuencias en caso de impago. El patrimonio empresarial ha de estar protegido de este tipo de prácticas.

Falta de honestidad de uno de los socios

Antes de tomar la decisión de asociarse con alguien es imprescindible conocer a fondo la personalidad y trayectoria del candidato. Una persona que actúa con falta de ética con los demás, antes o después aplicará sus recetas con nosotros. En este aspecto hay que tener en cuenta no solo el valor profesional o financiero que sea capaz de aportar, sino también su catadura moral para evitar desenlaces futuros que puedan arruinar nuestra existencia y la del negocio.

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